Inteligencia Emocional para nuestros adolescentes

Un reto, un gran reto diría que teníamos esta semana pasada el equipo de Escuela de inteligencia en la población Granadina de Huetor-Tajar al tener la oportunidad de ofrecer a alumnos de 1º de la E.S.O. y de 2º de la E.S.O. el primer nivel de inteligencia emocional para adolescentes, IE. Abundantes emociones recorrían mi corazón y mi mente, entendiendo y sin entender que era un reto grande para todos nosotros y que era una oportunidad esplendida para saber con certeza si ellos (nuestros queridos adolescente) podrían confiar, contestar, contar, crear, comunicar, expresar, comprender y demás verbos que este nivel de IE les iba a ofrecer.

Evidentemente una parte o todo dependían que la adaptación fuera lo suficientemente dinámica para no caer en el aburrimiento más clásico de la teoría, parte imprescindible de toda práctica. Por eso, vinimos cargados de todas las herramientas necesarias para hacer que nuestros adolescentes captaran, escucharan, vivieran y sintieran las herramientas que más tarde se llevarían para toda su  vida.

Evidentemente y como todos os podréis imaginar todo lo acontecido dentro de ese aula es ABSOLUTAMENTE CONFIDENCIAL y no revelaré ninguna de las situaciones que vivimos en este maravilloso IE 1 para adolescentes. Aunque si puedo contar la experiencia que yo mismo viví en esos cuatro días.

Llegué a Huetor- Tajar el domingo por la tarde con el fin de preparar el inicio del nivel, de marcarnos el rumbo que podría tener este nivel y sobre todo de orientar todos nuestros actos y experiencias hacia la apertura de los chicos/as.

Todo cuesta y nada es fácil y mucho menos gratis, más allá de detallar cada día con las situaciones que vivimos cada uno de nosotros, que eso es nuestro¡¡¡, quiero expresar cuales son mis pensamientos, mis emociones, mi percepción de los adolescentes que tenemos hoy en día. Nos costó y no poco, en el primer día y medio me sentí, observado, analizado, juzgado, aislado y otros tantos adjetivos que no voy a nombrar, ES NORMAL sentirme así. Estábamos explicando cosas que para ellos, sino más, eran relativas, dispersas y muy suyas, era normal que pusieran una barrera grande y alta para no dejarnos entrar en su propiedad más cuidada.

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Cada uno de nosotros llevamos o sufrimos un proceso en nuestra vida y como nosotros, ellos también lo viven, yo recuerdo que tarde casi un año en poder hablar con mi hermano de forma asertiva para pedirle perdón por no haberlo escuchado hasta el momento, cada uno de ellos y en el paso del segundo día se fue abriendo más a nosotros, y no solo eso sino que nos mostraban fugazmente todo el talento que había en esa clase.

Era el tercer día y sin buscarlo, ni conducirlo ellos/as ya confiaban en nosotros, ya nos daban la posibilidad de que las herramientas que les enseñábamos aplicarlas en su entorno más cercano, ya se acercaban a nosotros para aprender a gestionar emociones, ya se acercaban a nosotros para enseñarnos su talento. Así sucedió el segundo día a medio día, uno de los muchachos se acercó y me comentó que me quería enseñar algo y por supuesto accedí a que me lo mostrara. El resultado de su talento en breve lo podremos colgar de las HHSS y ya os adelanto que me hizo vibrar, ESPECTACULAR. Confiaban en nosotros e iban trabajando en todas las dinámicas que les pedíamos.

Para que os hagáis una idea, llegaron a un nivel que pocas veces se llega con adultos,  realizaron un ejercicio brillante, absolutamente comprometidos con el curso, con nosotros y especialmente con ellos. A partir de ahí todo fue brillantez por parte de ellos. La capacidad que tuvieron de adaptación, de absorción, de compromiso, de crecimiento, de estiramiento, de gestión, fue sencillamente ABSOLUTA.

Muchas veces tenemos la fea costumbre de pensar que los adolescente son unos toca huevos que no saben que quieren y que tan solo tienen que pasar esa edad para encontrar su camino en la vida y cosas así pensamos los adultos. Es verdad, son unos toca-huevos llenos de emociones, de amor y de cariño que lo único que esperan es que los escuches, que los ayudes, que los orientes, que los quieran, que compartas momentos con ellos/as, que confíes en ellos/as y todas esas cosas que pendamos que hacemos y que no hacemos.

Recordad soy Miguel y me habéis recordado lo importante que sois en nuestra vida, ya que sois el futuro.

 

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